El CO2 que respiramos nos engorda

Cuando respiramos más CO2 nuestra sangre es más ácida, lo que afecta a nuestro cerebro y como consecuencia aumentan las ganas de comer.

Lunes 26 de Marzo de 2012

Científicos daneses, con un reciente estudio, barajan la posibilidad de que las emisiones  de CO2 a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural, hagan engordar a los humanos.

La teoría parte de los primeros estudios realizados hace años por  Lars-Georg Hersoug, del Centro de Investigación para la Prevención y la Salud en el Hospital Universitario de Glostrup,  que realizó un estudio sobre la variación en el peso de un grupo de daneses durante un periodo de 22 años.

Los datos que dicha investigación arrojaron constataron que los participantes en el periodo del estudio.

Una de las explicaciones fue que las orexinas, hormonas neuropéptidas excitantes que estimulan la vigilia e incrementa el ansia por la comida, se veían afectadas por el CO2, provocando que los individuos se fuesen a dormir más tarde, afectando por tanto al metabolismo y derivando en un aumento de peso.

Hersoug ha apoyado también su teoría en el aumento de la obesidad  entre 1986 y 2010 en la costa oeste de EE. UU., donde las concentraciones de CO2 son las más altas.

El  reciente estudio piloto hecho sobre seis jóvenes que se encontraban divididos en salas con distintas cantidades de CO2 en el aire, concluyó que aquellos con la mayor cantidad de dióxido de carbono en la sangre se alimentaban un 6% más que los que habían estado en habitaciones climatizadas con una cantidad normal de CO2.

Según la hipótesis de Hersoug, publicada recientemente en la revista Nutrition and Diabetes, cuando respiramos más CO2 nuestra sangre es más ácida, lo que afecta a nuestro cerebro y como consecuencia aumentan las ganas de comer.


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